Zona Típica: en 2010 el municipio patrocinó su expediente
Una carta de 2010, firmada por el alcalde Ramón Espinoza, muestra que el municipio patrocinó la Zona Típica de Frutillar Bajo. En 2011 retiró su apoyo.
La Municipalidad de Frutillar, que hoy busca limitar la Zona Típica de Frutillar Bajo, fue en sus inicios una de las instituciones que patrocinaron el proyecto. Así consta en una carta de abril de 2010, firmada por el entonces alcalde Ramón Espinoza Sandoval, que nos facilitaron los arquitectos que elaboraron la declaratoria.
En ella, el municipio «expresa su más amplio apoyo y patrocinio» a la elaboración del expediente técnico de la Zona Típica y «compromete su pleno apoyo para desarrollar las distintas etapas y actividades que el proyecto contempla». La carta está dirigida al arquitecto Pablo Moraga Sariego, responsable del proyecto.
El documento completa lo que publicamos el 10 de octubre: en el Decreto 126 de 2013, que creó la Zona Típica, la Municipalidad no aparece entre las instituciones que apoyaron la solicitud. Las dos cosas son ciertas, y la explicación está en lo que pasó entre 2010 y 2013.
¿Qué pasó con el apoyo municipal?
Según la arquitecta Heike Höpfner, de la oficina Moraga Höpfner Arquitectos, la municipalidad «en 2011 reconsideró su apoyo argumentando no conocer los límites propuestos, los que no pudieron ser presentados por el equipo al municipio a pesar de solicitar las instancias para dicho fin».
Una segunda carta respalda esa versión. En enero de 2012, la presidenta de la Junta de Vecinos N° 1 de Frutillar Bajo, Kristina Sams, y su vicepresidente, Claudio Nanning, informaron al alcalde Espinoza que el proyecto había ingresado al Consejo de Monumentos Nacionales el 20 de diciembre de 2011. Lamentan que, «a pesar de las gestiones realizadas por el arquitecto consultor», no fue posible reunirse con la Dirección de Obras Municipales para definir los límites, y adjuntan la propuesta. La Oficina de Partes del municipio la recibió el 23 de enero de 2012, con copia a los concejales, a la DOM y a Secplan.
Höpfner agrega que el expediente reunió 11 patrocinios institucionales, cartas de propietarios y más de 70 firmas de vecinos que viven dentro del perímetro.
¿La Zona Típica frena proyectos?
Esa es la objeción del alcalde Javier Arismendi, y los arquitectos la rechazan. En respuestas por escrito a FrutillarHoy, firmadas por Moraga y Höpfner, sostienen que «la Zona Típica no impide el desarrollo de proyectos» y dan ejemplos de la región: la nueva costanera de Puerto Octay, la restauración de la Casa Daetz en Frutillar, el mejoramiento de veredas en la Zona Típica de Puerto Varas y el Centro Cultural Casa Pauly, de la Municipalidad de Puerto Montt.
También precisan que lo que define usos, alturas y densidades es el Plan Regulador, y que la Zona Típica «regula sólo aspectos arquitectónicos» que lo complementan. Por eso, a su juicio, el Plan Regulador no puede reemplazar esa protección.
Sobre las normas de intervención que publicó el Consejo de Monumentos Nacionales, dicen que son «una buena noticia», porque pocas Zonas Típicas del país cuentan con ese instrumento, y que orientan a los profesionales al diseñar obras nuevas o intervenir casas existentes.
¿Qué critican los arquitectos?
El tono sube al hablar de la acción judicial. «No es primera vez que un Alcalde impugna la declaratoria de la Zona Típica emprendiendo acciones legales financiadas por todos los vecinos de Frutillar», escriben. Agregan que quienes ven en la zona una limitación al desarrollo «no están bien informadas, o de alguna manera pueden estar influenciadas por esos intereses inmobiliarios». Son afirmaciones de los arquitectos, que no identifican a quiénes se refieren.
Su propuesta es reforzar los equipos técnicos municipales de turismo, patrimonio y cultura, para que el municipio pueda «levantar iniciativas, obtener financiamiento y ejecutar obras en línea con la protección patrimonial».
¿Qué dice el municipio?
El alcalde Arismendi ha sostenido que la declaratoria fue un acto del Ministerio de Educación y no una decisión municipal, y que la norma dificulta proyectos y mantenciones en el sector. El Concejo aprobó el 5 de marzo presentar un recurso de protección para limitarla o dejarla sin efecto, que aún no se presenta, según la carta del alcalde publicada por El Llanquihue. «No estamos planteando patrimonio versus desarrollo», escribió.
La reunión del miércoles 14 en la Biblioteca Municipal con la Junta de Vecinos y el comercio de Frutillar Bajo, que anunciamos, se realizó con el alcalde y dos concejales, según nos contó una de las expositoras. Este jueves consultamos al municipio por la carta de 2010, por el retiro del apoyo en 2011 y por lo que se planteó en ese encuentro. Agregaremos sus respuestas a esta nota. Las consultas que enviamos el 30 de septiembre y el 6 y el 10 de octubre siguen sin respuesta.
Fuente: carta de patrocinio de la Municipalidad de Frutillar (abril de 2010) y carta de la Junta de Vecinos N° 1 de Frutillar Bajo (enero de 2012), facilitadas por Moraga Höpfner Arquitectos; respuestas escritas de Pablo Moraga Sariego y Heike Höpfner Kromm; Decreto 126 de 2013 del Ministerio de Educación.