Política

En 2017, el municipio validó los límites de la Zona Típica

El Decreto 187 de 2017 consigna que la Municipalidad de Frutillar ratificó los límites de la Zona Típica que el actual alcalde busca limitar en tribunales.

Catalina Werner
Casona tradicional de madera en la avenida Philippi, en Frutillar Bajo, imagen de archivo

La Municipalidad de Frutillar, que hoy busca limitar la Zona Típica de Frutillar Bajo, participó en 2017 en la definición de sus límites actuales. Así consta en el Decreto 187 de 2017 del Ministerio de Educación, que revisamos: «la Municipalidad de Frutillar ratificó la pertinencia de la modificación planteada».

El decreto cita un oficio del entonces alcalde Claudio Lindemann, del 3 de enero de 2017. Ocho días después, el Consejo de Monumentos Nacionales aprobó por mayoría la rectificación.

El dato importa porque el actual alcalde, Javier Arismendi, sostiene que la declaratoria fue un acto del Ministerio de Educación y no una decisión municipal. El Concejo aprobó presentar un recurso de protección para limitar o dejar sin efecto la Zona Típica, como informamos el 6 de octubre.

¿Qué cambió el decreto de 2017?

Corrigió los límites de la zona protegida. Según el decreto, el cambio nació de consultas al Consejo de Monumentos y al municipio por predios que quedaban partidos por la mitad: el límite poniente original seguía una cota geográfica (+80 metros) y no los deslindes de los terrenos.

Con la rectificación, el polígono quedó así:

    • Superficie: 960.148 metros cuadrados, unas 96 hectáreas.
    • Hacia el lago: una franja de 100 metros paralela a la orilla.
    • Hacia el cerro: el fondo de los predios, en lugar de la cota.

El plano oficial describe construcciones de madera, de uno y dos pisos, levantadas aproximadamente entre 1856 y 1950.

¿Y la declaratoria de 2013?

En eso el alcalde tiene un punto. El Decreto 126, promulgado el 2 de abril de 2013 y publicado en el Diario Oficial el 6 de julio de ese año, no fue pedido por el municipio. La solicitud la hicieron la presidenta de la Junta de Vecinos N° 1 de Frutillar Bajo, Kristina Sams, junto a Claudio Nanning y al arquitecto Pablo Moraga.

La apoyaron Sernatur, la Delegación Zonal Llanquihue del Colegio de Arquitectos, el Teatro del Lago, el Instituto Alemán, la Universidad Austral, la Universidad de Los Lagos, la Corporación Turística y Cultural de Frutillar y la propia junta de vecinos. La Municipalidad no aparece en esa lista.

Es decir: el municipio no pidió la Zona Típica en 2013, pero en 2017 sí validó los límites con que funciona hoy.

¿Qué plantea el alcalde Arismendi?

En una carta enviada a El Llanquihue, el alcalde afirma que la norma dificulta proyectos, mantenciones y mejoras en el sector. El recurso de protección, aprobado en la sesión del Concejo del 5 de marzo de 2026, aún no se presenta: el municipio espera que el Consejo de Monumentos le entregue, vía Transparencia, el historial de la declaratoria. «No estamos planteando patrimonio versus desarrollo», señala.

¿Habrá un conversatorio?

Recibimos información de que el municipio convocaría a un conversatorio sobre el barrio típico el miércoles 14 de octubre a las 17:00, en la biblioteca, con agrupaciones y vecinos invitados. Pedimos confirmación a la Municipalidad y lo actualizaremos cuando responda.

Lo que preguntamos

Hoy enviamos a la Municipalidad, por correo y por WhatsApp, cuatro preguntas: si confirma el conversatorio, cómo concilia la ratificación de 2017 con su postura actual, qué proyectos concretos están frenados y cuándo presentaría el recurso. Le dimos plazo hasta el martes 13 de octubre a las 12:00. Nuestras consultas del 30 de septiembre y del 6 de octubre siguen sin respuesta directa.

Fuente: Decreto 187 de 2017 y Decreto 126 de 2013 del Ministerio de Educación, Consejo de Monumentos Nacionales y carta del alcalde Javier Arismendi.