FrutillarHoy.cl
Regional

El río que fue escenario del tratado cumple 233 años

Por Catalina Werner • 7 de septiembre de 2026

Mañana martes se cumplen 233 años de uno de los episodios diplomáticos más importantes de la historia del sur de Chile, y ocurrió a orillas de un río que los osorninos cruzan todos los días: el Rahue, que antiguamente se llamaba río de Las Canoas.

Este fin de semana, decenas de embarcaciones recorrieron esas mismas aguas. La conmemoración la organizó la comunidad mapuche Kuifi Newen Mapunche e incluyó el recorrido fluvial, un parlamento y un almuerzo típico.

¿Qué fue el Parlamento de Las Canoas?

El 8 de septiembre de 1793, autoridades del pueblo williche y representantes de la Corona española se reunieron a orillas del río para firmar el acuerdo que se conoce como Tratado de Las Canoas. Venía después del alzamiento williche de 1792 y de la represión española que lo siguió.

En términos coloniales, el tratado significó la cesión de una franja de territorio entre la confluencia de los ríos Rahue y Damas hasta la cordillera, lo que abrió paso a la refundación de Osorno. También estableció la sujeción política de los cacicados williche a la Corona y su incorporación a la fe católica.

¿Por qué la comunidad lo conmemora si le fue adverso?

Ahí está el matiz que explica la actividad. Para la comunidad organizadora, el tratado no fue un acuerdo entre iguales y no es su contenido lo que se celebra. Lo que se conmemora, según su propia lectura, es otra cosa: que a lo largo de la historia el pueblo mapuche se sentó a parlamentar —con la Corona española primero y con el Estado chileno después— para alcanzar acuerdos y mantener la paz.

De ahí que el eje de la jornada fuera el parlamento: un espacio para traspasar oralmente la historia del tratado a los asistentes. La transmisión oral es central en la cultura mapuche-williche, donde la memoria de los antepasados se preserva y se comparte de generación en generación a través de la palabra, no del papel.

¿Qué queda de esa historia en el territorio?

Queda el nombre: el Futahuillimapu, el territorio williche del sur de Chile, sigue siendo la referencia con que las comunidades se identifican. Y queda el río, que hoy aparece en las noticias por otros motivos —la norma de calidad que debería protegerlo junto al Damas lleva años de atraso— y que hace dos siglos fue la mesa de negociación de dos mundos.

La memoria williche se sostiene en la región por vías parecidas: en junio, por ejemplo, San Juan de la Costa reconoció a cuatro Patrimonios Vivos de esa cultura, personas que sostienen oficios y relatos que no están escritos en ninguna parte. Y algunos de esos relatos ya son parte del paisaje que mostramos a los visitantes, como la leyenda de la princesa Licarayén y el volcán Osorno.

Fuente: comunidad Kuifi Newen Mapunche

Imagen de portada: el río Rahue a su paso por Osorno, fotografía de Lalitoish (CC BY 3.0).

Ver versión completa del artículo