El río que fue escenario del tratado cumple 233 años
El 8 de septiembre de 1793 se firmó a orillas del Rahue el Parlamento de Las Canoas. La comunidad Kuifi Newen Mapunche lo conmemoró navegando ese río.
Mañana martes se cumplen 233 años de uno de los episodios diplomáticos más importantes de la historia del sur de Chile, y ocurrió a orillas de un río que los osorninos cruzan todos los días: el Rahue, que antiguamente se llamaba río de Las Canoas.
Este fin de semana, decenas de embarcaciones recorrieron esas mismas aguas. La conmemoración la organizó la comunidad mapuche Kuifi Newen Mapunche e incluyó el recorrido fluvial, un parlamento y un almuerzo típico.
¿Qué fue el Parlamento de Las Canoas?
El 8 de septiembre de 1793, autoridades del pueblo williche y representantes de la Corona española se reunieron a orillas del río para firmar el acuerdo que se conoce como Tratado de Las Canoas. Venía después del alzamiento williche de 1792 y de la represión española que lo siguió.
En términos coloniales, el tratado significó la cesión de una franja de territorio entre la confluencia de los ríos Rahue y Damas hasta la cordillera, lo que abrió paso a la refundación de Osorno. También estableció la sujeción política de los cacicados williche a la Corona y su incorporación a la fe católica.
¿Por qué la comunidad lo conmemora si le fue adverso?
Ahí está el matiz que explica la actividad. Para la comunidad organizadora, el tratado no fue un acuerdo entre iguales y no es su contenido lo que se celebra. Lo que se conmemora, según su propia lectura, es otra cosa: que a lo largo de la historia el pueblo mapuche se sentó a parlamentar —con la Corona española primero y con el Estado chileno después— para alcanzar acuerdos y mantener la paz.
De ahí que el eje de la jornada fuera el parlamento: un espacio para traspasar oralmente la historia del tratado a los asistentes. La transmisión oral es central en la cultura mapuche-williche, donde la memoria de los antepasados se preserva y se comparte de generación en generación a través de la palabra, no del papel.
¿Qué queda de esa historia en el territorio?
Queda el nombre: el Futahuillimapu, el territorio williche del sur de Chile, sigue siendo la referencia con que las comunidades se identifican. Y queda el río, que hoy aparece en las noticias por otros motivos —la norma de calidad que debería protegerlo junto al Damas lleva años de atraso— y que hace dos siglos fue la mesa de negociación de dos mundos.
La memoria williche se sostiene en la región por vías parecidas: en junio, por ejemplo, San Juan de la Costa reconoció a cuatro Patrimonios Vivos de esa cultura, personas que sostienen oficios y relatos que no están escritos en ninguna parte. Y algunos de esos relatos ya son parte del paisaje que mostramos a los visitantes, como la leyenda de la princesa Licarayén y el volcán Osorno.
Fuente: comunidad Kuifi Newen Mapunche
Imagen de portada: el río Rahue a su paso por Osorno, fotografía de Lalitoish (CC BY 3.0).