Vida Sana

Salud mental post-incendios: el desafío en el sur de Chile

El impacto de los incendios en el sur de Chile deja "heridas invisibles" en la salud mental. Expertos piden integrar apoyo psicológico a la reconstrucción.

SJ
20 de enero de 2026
Salud mental post-incendios: el desafío en el sur de Chile

Cuando las llamas se extinguen, una "herida invisible" comienza a manifestarse en las familias del sur de Chile que han perdido sus hogares debido a los incendios. El impacto de estas catástrofes trasciende la destrucción material inmediata, dejando secuelas en la salud mental que pueden perdurar durante años. La reconstrucción física, aunque urgente, se considera incompleta sin un acompañamiento emocional sostenido para quienes sobreviven a estos eventos devastadores.

Las Secuelas Ocultas Tras la Catástrofe

El trauma y el duelo se manifiestan de diversas formas en las comunidades afectadas. En las primeras horas posteriores a la emergencia, predominan el shock, la desorientación y la incredulidad. Con el paso de las semanas, pueden surgir síntomas como ansiedad, irritabilidad, insomnio, culpa y cuadros depresivos. Niños que experimentan temor al dormir, adultos mayores que se resisten a abandonar los terrenos calcinados y padres con sentimientos de haber fallado en la protección de sus familias son escenarios recurrentes en las zonas golpeadas por el fuego.

Rodrigo Durán Guzmán, académico y especialista en comunicación de riesgos, enfatiza la relevancia de esta dimensión: “Reconstruir casas es urgente, pero reconstruir la salud emocional de las personas es imprescindible”. Esta perspectiva subraya que la atención mediática y de emergencia tiende a disminuir una vez controladas las llamas, pero la crisis emocional para las familias apenas comienza, careciendo de "sirenas que apaguen el shock, el miedo persistente ni el duelo por una vida reducida a cenizas".

Desafíos en el Acompañamiento Psicológico Sostenido

La pérdida provocada por los incendios no se limita a la infraestructura; también abarca la biografía personal. Hogares completos, con fotografías, muebles heredados, objetos personales y mascotas, desaparecen en minutos, llevando consigo recuerdos y un sentido de pertenencia. El especialista Durán Guzmán advierte que el impacto psicológico de las catástrofes ambientales masivas es una dimensión frecuentemente subestimada en la gestión de desastres en Chile, señalando que “sin un acompañamiento psicológico sostenido, la reconstrucción material termina siendo incompleta”.

Uno de los factores que profundiza el impacto psicológico es la incertidumbre posterior. Los largos procesos de limpieza de terrenos, la burocracia para acceder a ayudas y la lentitud en la reconstrucción generan frustración, agotamiento y desesperanza. Muchas familias permanecen meses en viviendas transitorias, lo que debilita sus redes sociales y mantiene proyectos de vida en suspenso. Durán Guzmán explica que "cuando la respuesta institucional no logra entregar certezas claras, se amplifica la sensación de abandono", destacando que la claridad, presencia y escucha son tan cruciales como los recursos materiales.

La Urgencia de Políticas Públicas Integrales

Si bien Chile cuenta con protocolos para la contención inmediata de emergencias, existe una brecha en cuanto a una política robusta de acompañamiento psicológico sostenido tras grandes desastres ambientales. La atención en salud mental depende en gran medida de esfuerzos municipales, voluntariados o equipos universitarios, con una cobertura a menudo limitada. Ante el aumento esperado en la frecuencia e intensidad de los desastres climáticos, organismos internacionales advierten sobre la necesidad de una preparación emocional de las comunidades para evitar un impacto social aún más profundo.

“Las catástrofes ya no son eventos excepcionales. Son parte del nuevo escenario climático. Integrar la salud mental en la planificación de riesgos no es opcional: es una necesidad estructural”, subraya Rodrigo Durán Guzmán. A pesar del dolor, emergen redes de solidaridad y apoyo comunitario. Sin embargo, los expertos coinciden en que la resiliencia no puede depender únicamente de la voluntad individual. Requiere políticas públicas, financiamiento estable y equipos especializados en terreno, porque aunque las cenizas se enfríen, las heridas emocionales permanecen abiertas.