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Transporte y desigualdad: Regiones con mayor costo por combustibles

Regiones enfrentan alzas de hasta 21% en pasajes por combustibles, mientras Santiago congela tarifas. Una académica advierte sobre la desigualdad en el transporte.

SJ
Transporte y desigualdad: Regiones con mayor costo por combustibles

La discusión sobre el transporte en Chile ha vuelto a poner de manifiesto una significativa desigualdad en el acceso y costo de la movilidad entre Santiago y las diversas regiones del país. Esta situación se agudiza ante el reciente incremento en el precio de los combustibles y las políticas diferenciadas de subsidios, según lo planteado por Alejandra Lazo Corvalán, académica de Antropología de la Universidad de los Lagos y Directora Alterna del Núcleo Milenio en Transporte Justo ANID.

Impacto del Alza de Combustibles en Regiones

La preocupación se intensifica tras las proyecciones de un alza de hasta 370 pesos por litro en la gasolina y 580 pesos en el diésel, un escenario que, según gremios del transporte, podría traducirse en incrementos de hasta un 21% en los pasajes en zonas fuera de la capital. Estos ajustes tarifarios afectan directamente la economía de trabajadores, estudiantes y familias, convirtiendo el derecho a la movilidad en una carga financiera considerable en diversas comunas y localidades del país.

En este contexto, la situación se diferencia drásticamente de lo observado en la capital. Mientras se ha anunciado el congelamiento de tarifas para el Transantiago en la Región Metropolitana hasta fines de 2026, las regiones se ven obligadas a buscar mecanismos alternativos, como la denominada "ley espejo", para intentar contener el impacto económico. Esta asimetría refleja una histórica distinción en la asignación de recursos públicos y la priorización de los territorios.

Desafíos del Transporte Público Regional

La desigualdad se manifiesta en la operatividad diaria de los sistemas de transporte. En territorios como el sur de Chile, incluyendo áreas rurales, insulares y archipelágicas, la movilidad cotidiana depende de infraestructuras y servicios que a menudo son frágiles, discontinuos y altamente condicionados por factores climáticos y geográficos. Un desplazamiento básico puede implicar la concatenación de trayectos terrestres y marítimos, tiempos de espera prolongados y costos acumulativos que elevan considerablemente la tarifa final.

Pobreza de Transporte y Falta de Cobertura

Estudios recientes han revelado fenómenos como la "pobreza de transporte". En Concepción, por ejemplo, el 38% de la población evita realizar desplazamientos necesarios debido a problemas como la congestión vehicular, la necesidad de transportar carga o la escasez de buses en horarios clave. Aunque se han registrado avances en accesibilidad, como buses con rampas, persisten importantes brechas en la calidad y cobertura de los servicios en regiones.

Además, se observan desafíos operativos como la escasez de conductores y técnicos en zonas como el Gran Valparaíso, lo que impacta directamente en la frecuencia y fiabilidad del servicio. Sistemas como los taxis colectivos, regidos por el Decreto Supremo N°212, carecen de mecanismos contractuales de reajuste, obligando a los operadores a traspasar los costos directamente a los usuarios mediante alzas inmediatas en las tarifas ante el aumento del combustible.

Movilidad Justa como Derecho Fundamental

Desde la perspectiva de la académica Lazo Corvalán, el transporte trasciende su dimensión técnica o económica. En investigaciones realizadas en el sur de Chile, se ha observado que los trayectos cotidianos son espacios de aprendizaje, socialización y construcción de vínculos, especialmente relevantes para niñas, niños y adolescentes. Cuando el transporte se encarece o precariza, no solo se restringe el acceso físico, sino que también se limitan estas experiencias sociales y formativas.

La preocupación comunitaria se centra en que la problemática actual no puede circunscribirse únicamente a discusiones sobre subsidios o ajustes tarifarios. Lo que está en juego es la posibilidad de acceder a derechos básicos como la educación, la salud y la participación comunitaria. En territorios donde el transporte es deficiente o costoso, estos derechos se tornan desiguales, lo que resalta la necesidad de avanzar hacia una movilidad justa que reconozca la diversidad territorial del país.