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Rehabilitación de pingüinos de Magallanes en Los Lagos culmina con dos destinos

Dos pingüinos de Magallanes rescatados en Los Lagos tuvieron distintos destinos tras rehabilitación: uno liberado y otro a centro de conservación.

SJ
Rehabilitación de pingüinos de Magallanes en Los Lagos culmina con dos destinos

Dos pingüinos de Magallanes que fueron rescatados en la costa de Calbuco, en nuestra Región de Los Lagos, han culminado exitosamente su proceso de rehabilitación. Ambos ejemplares recibieron atención especializada en el Centro de Rehabilitación de Fauna Silvestre (Cerefas) de la Universidad San Sebastián en Puerto Montt, aunque sus destinos finales fueron distintos, reflejando la complejidad de la conservación de la fauna marina.

El Rescate y la Recuperación del Primer Pingüino

Personal de la Dirección Regional del Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (Sernapesca) en Los Lagos fue clave en el rescate de estos dos pingüinos. Uno de ellos fue encontrado a principios de abril en el sector de Colaco, en Calbuco. Este ejemplar presentaba una notoria pérdida de plumaje, lo que alertó a las personas que lo divisaron y que rápidamente dieron aviso a las autoridades.

Una vez en el Cerefas de Puerto Montt, el pingüino recibió un cuidado meticuloso. Se le proporcionó una alimentación adecuada a sus necesidades, acompañada de suplementos vitamínicos, y se implementó un enriquecimiento ambiental para su bienestar, siempre evitando la manipulación excesiva para no estresarlo. Tras aproximadamente cinco semanas de tratamiento y una evaluación exhaustiva de su estado de salud, los especialistas determinaron que estaba listo para volver a su hábitat natural, un desenlace que siempre es el objetivo principal en estos casos.

El Caso del Segundo Pingüino y su Nuevo Hogar

El segundo pingüino de Magallanes tuvo una historia un poco más compleja. Fue rescatado en febrero en Ilque, también en la comuna de Calbuco, aunque se le había avistado previamente en Chinquihue. Al momento de su llegada al centro de rehabilitación, el ave estaba visiblemente debilitada y, lo más preocupante, presentaba una herida en el ojo izquierdo con perforación en la córnea.

Durante seis semanas, el equipo de Cerefas trabajó intensamente para estabilizarlo. Recibió medicamentos específicos para su lesión ocular y una alimentación que le ayudó a recuperar fuerzas. A pesar de los esfuerzos, el pingüino lamentablemente perdió la visión en el ojo afectado. Sin embargo, su estado de salud general mejoró considerablemente, lo que permitió darle el alta médica. Debido a su condición visual, no pudo ser liberado al medio natural, ya que esto comprometería su supervivencia.

En lugar de ser reinsertado, este ejemplar fue trasladado al Centro de Conservación de la Biodiversidad de la Fundación Chiloé Silvestre, ubicado en la comuna de Ancud. Allí, el pingüino cumplirá una importante función en exhibición y educación ambiental, ayudando a generar conciencia sobre la protección de estas especies y los desafíos que enfrentan en su entorno.

La Importancia de la Colaboración para la Fauna Marina

Cristian Hudson, director regional de Sernapesca Los Lagos, destacó la relevancia del trabajo conjunto entre distintas instituciones para la conservación de la fauna marina protegida en nuestra región. “La labor coordinada con instituciones académicas y organizaciones de la sociedad civil es clave para fortalecer una gestión sostenible de los recursos y la biodiversidad marina”, señaló Hudson.

Este tipo de rescates y rehabilitaciones son un claro ejemplo del compromiso de Sernapesca y de los centros de rescate con la protección de especies como los pingüinos de Magallanes. La colaboración entre entidades como Sernapesca, la Universidad San Sebastián a través de Cerefas, y organizaciones como la Fundación Chiloé Silvestre, es fundamental para asegurar el bienestar de la fauna silvestre y promover prácticas responsables que contribuyan a la conservación de los valiosos ecosistemas marinos que rodean nuestra Región de Los Lagos.

La historia de estos dos pingüinos nos recuerda la fragilidad de la vida silvestre y la importancia de cada acción que tomamos, tanto individual como colectivamente, para proteger nuestro patrimonio natural.