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Región de Los Lagos consume más ultraprocesados que alimentos locales de calidad.

Pescado fresco, lácteos y frutos locales están a la mano, pero las cifras muestran que preferimos ultraprocesados. Conoce los beneficios que dejamos fuera y las barreras que nos alejan de comer local.

Catalina Werner
Región de Los Lagos consume más ultraprocesados que alimentos locales de calidad.

La Región de Los Lagos enfrenta un desafío alimentario que parece una paradoja: tenemos acceso a alimentos naturales y nutritivos de excelente calidad, pero nuestras dietas se inclinan cada vez más por los ultraprocesados. Así lo plantea Caroline Yans Paredes, directora de la carrera de Nutrición y Dietética de la Universidad Santo Tomás Puerto Montt, quien hace un llamado urgente a recuperar el consumo de productos locales.

La paradoja regional

Vivimos en una zona privilegiada. Pescados frescos, mariscos, papas nativas, lácteos y frutos endémicos son parte de nuestra identidad culinaria y están disponibles en nuestro territorio. Sin embargo, las dietas actuales se basan en consumir una alta cantidad de alimentos ultraprocesados, lo que incrementa las enfermedades crónicas en la población.

La académica señala que estos alimentos naturales y tradicionales deben ser potenciados, ya que cada uno de ellos entrega nutrientes beneficiosos para la salud. El problema es que, pese a tenerlos a la mano, no los estamos consumiendo como deberíamos.

Cifras que preocupan

Los números hablan por sí solos. En Chile se consumen en promedio 3,6 veces al mes pescado y 2,3 veces al mes mariscos. Eso está muy por debajo de las recomendaciones, que indican al menos una vez a la semana un producto marino.

Si miramos la comparación internacional, la brecha es aún más evidente:

    • Japón: consumo anual de 50 kilos por persona
    • Chile: consumo anual de 13 a 15 kilos por persona

Y esto considerando que somos un país con una de las costas más largas del mundo. En nuestra región, donde el mar es parte del paisaje cotidiano, la distancia entre lo que tenemos y lo que consumimos es preocupante.

Beneficios de comer local

El impacto de aumentar el consumo de estos productos sería significativo para la salud pública. La directora de Nutrición y Dietética detalla beneficios concretos según grupo etario:

    • Población escolar: el mayor consumo de productos marinos aporta omega 3, asociado a la concentración y el aprendizaje
    • Población adulta: los productos marinos son un factor protector frente al riesgo cardiovascular
    • Población infantil, adulta y adulta mayor: los lácteos entregan calcio y vitamina D, indispensables para el fortalecimiento de los huesos, evitando fracturas y enfermedades como la osteoporosis
    • En general: los frutos endémicos presentan beneficios por su alto potencial antioxidante

Pero no basta con saber que estos alimentos son buenos. Hay barreras reales que dificultan su consumo. La accesibilidad económica para la compra de estos productos es un factor, al igual que el tiempo de preparación. En muchos hogares, resulta más rápido y barato optar por un ultraprocesado que preparar un pescado fresco.

Políticas públicas con mirada territorial

El llamado de Yans Paredes es claro: volver a lo natural y potenciar el consumo de alimentos de nuestra región. Pero para que esto sea posible, se necesitan acciones concretas.

Es indispensable disminuir las brechas en educación alimentaria y en la cultura culinaria para la preparación de estos productos. Conocer cómo cocinar un pescado fresco o cómo incorporar frutos endémicos en la dieta diaria no es algo que se aprende solo; requiere transmisión de conocimientos y hábitos.

Para ello, la académica insiste en que es indispensable fortalecer políticas públicas territoriales -con pertinencia territorial- y que sean mantenidas en el tiempo. Solo así se podrá incluir desde la primera infancia el consumo de alimentos de nuestro entorno, generando hábitos que acompañen a las personas durante toda su vida.

El desafío alimentario en la Región de Los Lagos no es solo un tema de salud individual. Es un asunto de salud pública, de educación y de identidad. Tenemos los alimentos; falta ahora generar las condiciones para que lleguen de manera regular a las mesas de los hogares de la región.