Regional

Plantas nativas buscan descontaminar el lago Llanquihue en Puerto Varas

Puerto Varas inició un humedal fitodepurador piloto para reducir contaminantes que llegan a la bahía urbana del lago Llanquihue.

Catalina Werner
Humedal fitodepurador en construcción junto al lago Llanquihue en Puerto Varas

Un proyecto ambiental en la costanera de Puerto Varas apunta a enfrentar una de las preocupaciones más sensibles de la cuenca: la contaminación que llega al lago Llanquihue. La iniciativa utiliza plantas de la zona para depurar aguas antes de que ingresen a la bahía urbana.

De acuerdo con información difundida por Fundación Terram, el piloto es ejecutado por la Municipalidad de Puerto Varas junto a Humedales Chile, frente a calle Walker Martínez, en un punto donde un estero urbano descarga hacia el lago.

Un humedal para filtrar contaminantes

La obra consiste en un humedal fitodepurador de flujo horizontal, una solución basada en la naturaleza que usa especies macrófitas como junquillos, totoras y cortaderas para ayudar a reducir contaminantes presentes en el agua.

El sistema ocupa 16 metros cuadrados y fue diseñado para tratar un caudal constante de entre 0,4 y 0,6 litros por segundo. El agua pasa por tuberías, un estanque repartidor y un lecho de grava y arena donde actúan las raíces de las plantas y el biofilm asociado.

Puerto Varas busca replicar el modelo

El alcalde Tomás Gárate señaló, según la publicación, que la medida forma parte del programa “Lago Sin Huella”, orientado a avanzar en la descontaminación de las aguas y disminuir la presencia de coliformes fecales en playas urbanas.

El objetivo municipal es validar la estrategia para luego evaluar su réplica en otros puntos críticos de la ciudad. Para ello, el piloto tendrá un monitoreo mínimo de un año, con muestras a la entrada y salida del sistema procesadas por laboratorios certificados.

Una señal para toda la cuenca

La intervención cobra relevancia para Frutillar, Llanquihue y las comunas que comparten el lago, porque instala una alternativa concreta frente a descargas urbanas que afectan la calidad del agua, el turismo y la vida cotidiana de la ribera.

Si el modelo demuestra eficiencia, podría transformarse en una herramienta replicable para otros sectores con presión ambiental, especialmente donde los cauces urbanos terminan conectados al lago Llanquihue.

Fuente: Fundación Terram / El Llanquihue