Regional

Seis pescadoras de Quemchi aprendieron a ahumar y envasar sus mariscos

Vienen de isla Caucahué y Puerto Fernández, y viajaron a Puerto Montt con financiamiento municipal. En la sala Ruka Iyael de Fundación Chinquihue trabajaron navajuelas, lapas, choritos y róbalo en formatos ahumados, cocidos y en conserva.

Catalina Werner
Seis pescadoras artesanales de Quemchi con cofias en la sala de procesos Ruka Iyael, junto a los mariscos que envasaron

Navajuelas, lapas, choritos y róbalo. Con esos productos del mar trabajaron seis pescadoras artesanales de Quemchi durante una capacitación en Puerto Montt, donde aprendieron a transformar lo que recolectan en productos ahumados, cocidos y en conserva.

Las seis vienen de isla Caucahué y Puerto Fernández, y se dedican principalmente al cultivo de pelillo y a la recolección de mariscos. Viajaron hasta la capital regional con financiamiento de la Municipalidad de Quemchi, como parte de una gira técnica.

¿Dónde se capacitaron?

En la sala de procesos Ruka Iyael, que funciona en dependencias de la Fundación Chinquihue. Es un espacio de aprendizaje financiado por el Gobierno Regional de Los Lagos, pensado para apoyar a la pesca artesanal y con foco especial en las mujeres del rubro.

Ahí se pueden procesar pescados y mariscos con equipamiento validado sanitariamente, algo que normalmente queda fuera del alcance de un emprendimiento pequeño.

¿Por qué importa el detalle de la sala?

Porque la mayoría hace este trabajo en su casa. Lo dijo Jocelyn Muñoz, encargada de la Oficina de Pesca de la Municipalidad de Quemchi: para las recolectoras de orilla «es muy importante poder conocer una sala de procesos porque les ayuda a entender el cómo debe estar estructurado cada paso, cada sala, para poder trabajar en cada una de las líneas en que se elaboran productos».

«Es importante conocer ese proceso», agregó, «más aún si se considera que las pescadoras suelen hacer este trabajo en la cocina de sus casas».

El objetivo de la gira, según Muñoz, era «aprender el proceso de envasado, sellado, ahumado, siempre pensando en dar valor agregado a sus productos».

¿Para qué sirve el valor agregado?

Un marisco recolectado y vendido fresco vale lo que el mercado pague ese día. El mismo marisco ahumado y envasado dura más, se puede vender fuera de temporada y sale de la competencia por precio. Esa es la apuesta detrás de Ruka Iyael: empujar la producción con valor agregado y diversificar una actividad que hoy depende de la venta directa.

No es la primera capacitación de este tipo en la región: hace una semana cien encarnadores de Calbuco comenzaron un proceso similar que se extiende hasta octubre. Para la Municipalidad de Quemchi, en cambio, es la primera vez que aparece en estas páginas.

Fuente: Fundación Chinquihue y Municipalidad de Quemchi