El huerto como sala de clases: nueve liceos de Los Lagos
Treinta y cinco docentes de siete comunas se juntaron en Puerto Octay a comparar qué les resultó en el invernadero. El de Frutillar llevó su experiencia.
La pregunta que se hicieron en Puerto Octay tiene sentido para cualquiera que haya visto pasar un proyecto por su colegio: ¿cómo se logra que una innovación no termine el día que se acaba el programa?
Treinta y cinco docentes, directivos y asistentes de la educación de nueve liceos técnico profesionales de siete comunas de Los Lagos se reunieron en el Liceo Bicentenario de Excelencia Benjamín Muñoz Gamero para la quinta Comunidad de Práctica de la red Patio Vivo Cultivable, el programa que la Fundación Patio Vivo desarrolla en alianza con Fundación MC.
¿Qué se hace exactamente en esos liceos?
Se enseña afuera. Invernaderos, huertos y patios convertidos en aula: los estudiantes de especialidades como gastronomía o agropecuaria trabajan sobre lo que cultivan, y la materia deja de pasar solo por el cuaderno. La jornada se centró en algo menos visible pero decisivo: entregar a los propios equipos herramientas para explicar dentro y fuera de su liceo qué están haciendo y para qué sirve.
¿Por qué juntar a los que empiezan con los que ya llevan años?
Porque ahí está el atajo. Los establecimientos con tres años de programa contaron lo que aprendieron a los que recién parten, que así pueden proyectar desde el primer día cómo incorporar los espacios nuevos.
«Para nosotros, que estamos recién comenzando en este proyecto, recibir a los liceos que llevan dos o tres años trabajando es muy provechoso y significativo», dijo David Gessel, director del liceo anfitrión.
«Estamos en nuestro primer año y poder aprender de las experiencias de otros establecimientos nos ayuda a proyectar cómo trabajar en estas nuevas instalaciones», coincidió Yéssica Oyarzo, jefa UTP del área técnico profesional del Liceo Bicentenario Pedro Aguirre Cerda de Puerto Varas.
¿Qué llevó Frutillar a la mesa?
Uno de los momentos de la jornada lo condujeron Jennifer Alvarado, docente de Gastronomía del Liceo Comercial Miramar de Puerto Montt, y Carolina Solís, del Liceo Ignacio Carrera Pinto de Frutillar: dos establecimientos que ya pasaron la etapa de estrenar el invernadero y llevan tiempo viendo qué funciona.
«Lo denominamos legado e inspiración, porque Patio Vivo nos dejó un legado y también una responsabilidad de seguir evolucionando», explicó Alvarado.
El liceo frutillarino no es nuevo en esto: en agosto entró además al convenio de compostaje escolar que la fundación firmó con municipios de la cuenca.
¿Qué liceos componen la red?
Son nueve, repartidos en siete comunas: Liceo Politécnico Mirasol, Liceo Comercial Miramar e Instituto Politécnico María Auxiliadora, de Puerto Montt; Liceo Ignacio Carrera Pinto, de Frutillar; Liceo Politécnico Holanda, de Llanquihue; Liceo Carlos Ibáñez del Campo, de Fresia; Liceo Punta de Rieles, de Los Muermos; Liceo Bicentenario Benjamín Muñoz Gamero, de Puerto Octay, y el Liceo Pedro Aguirre Cerda, de Puerto Varas.
La red viene creciendo por etapas: en julio dos de esos liceos estrenaron invernadero y huertos para 802 alumnos. Lo que cambió ahora es que dejaron de trabajar cada uno por su lado.
Fuente: Fundación Patio Vivo.