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«Pasar agosto»: un geriatra explica los riesgos reales del último tramo del invierno para las personas mayores

El dicho viene de la época colonial, pero detrás hay una realidad sanitaria vigente. Un especialista de la Universidad de Santiago explica por qué el frío acumulado golpea más a los adultos mayores y cuáles son las señales de alerta que no incluyen fiebre.

Catalina Werner
Vista de una ciudad del sur de Chile cubierta por la niebla y el frío del invierno

Cada invierno la frase vuelve a las conversaciones familiares: «pasar agosto», dicha con alivio cuando una persona mayor supera el tramo más frío del año. El origen es cultural y se remonta a la época colonial, pero detrás de la creencia popular hay una realidad sanitaria que sigue vigente, sobre todo en regiones donde el invierno es largo, como Los Lagos.

El geriatra Eduardo Gallegos, académico de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Santiago, precisó a Diario Usach que el mes en sí no tiene nada de especial. «No hay evidencia de que agosto en sí tenga alguna característica biológica especial o que necesariamente sea el mes con la mayor mortalidad cada año. Lo que sí tiene una base científica es el aumento del riesgo asociado con el invierno y la exposición prolongada al frío en las personas mayores», señaló.

Lo que agosto representa, explicó, es el desgaste acumulado de varios meses de invierno. «Una persona mayor puede llegar al último tramo del invierno después de haber tenido menor actividad física, menos exposición a la luz natural, circulación de virus respiratorios, una alimentación inadecuada o aislamiento social. Sobrevivir a agosto no depende de una propiedad particular del calendario, sino de cómo la persona llega a esa etapa del invierno», afirmó.

Un riesgo que va más allá del frío

Según el especialista, las bajas temperaturas producen cambios fisiológicos que aumentan la presión arterial y la carga sobre el sistema cardiovascular, además de favorecer la circulación de virus respiratorios como la influenza, el Covid-19 y el virus sincicial.

A eso se suman factores que en el sur son especialmente habituales: viviendas mal acondicionadas, contaminación del aire, calefacción deficiente y el uso de estufas sin ventilación adecuada, situaciones que elevan el riesgo tanto de enfermedades como de accidentes domésticos.

El envejecimiento, además, trae condiciones propias que dificultan enfrentar el invierno: menor capacidad para percibir el frío, pérdida de masa muscular, disminución de la respuesta inmunológica y una recuperación más lenta frente a enfermedades agudas.

La señal de alerta que no es fiebre

Gallegos advirtió sobre un punto que suele pasar desapercibido en las familias: en una persona mayor, una infección respiratoria puede no manifestarse con fiebre.

«Muchas veces no aparece fiebre. Los primeros signos pueden ser confusión, pérdida del apetito, caídas, somnolencia o un deterioro repentino de la autonomía», explicó el geriatra.

Es decir, un adulto mayor que de un día para otro se desorienta, deja de comer, se cae o pierde autonomía puede estar cursando una infección aunque el termómetro no marque nada. Junto a las enfermedades respiratorias, durante el invierno también aumenta el riesgo de infartos, accidentes cerebrovasculares, descompensación de enfermedades crónicas y pérdida acelerada de masa muscular por inactividad.

Qué recomienda el especialista

Para enfrentar el tramo final del invierno, Gallegos aconseja:

    • Mantener al día la vacunación contra las enfermedades respiratorias.
    • Controlar las patologías crónicas ya diagnosticadas.
    • Conservar una temperatura adecuada dentro del hogar, con ventilación si se usa estufa.
    • Realizar actividad física adaptada, incluso al interior de la vivienda.
    • Evitar el aislamiento social.

Para quienes viven solos, el especialista recomienda algo concreto: elaborar un plan de apoyo junto a familiares o vecinos, con contactos diarios establecidos y definiendo de antemano quién puede asistirlos ante una emergencia.

«La mejor forma de pasar agosto no es esperar que termine el invierno, sino llegar a él con las vacunas al día, las enfermedades controladas, la funcionalidad preservada, una red de apoyo activa y el hogar preparado», concluyó.

Fuente: declaraciones del geriatra Eduardo Gallegos a Diario Usach, reproducidas por El Insular. Imagen de archivo de FrutillarHoy.