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Biobío: Expulsiones Escolares Aumentan a Cifras Récord en 2024

Biobío registra aumento histórico de expulsiones escolares en 2024, con 158 casos. Preocupación por efectos de la Ley Aula Segura en deserción.

Catalina Werner
Biobío: Expulsiones Escolares Aumentan a Cifras Récord en 2024

Un informe reciente de la Superintendencia de Educación ha posicionado a la región del Biobío en el segundo lugar a nivel nacional en cuanto a la cantidad de expulsiones y cancelaciones de matrícula escolar durante el año 2024, alcanzando un total de 158 episodios. Esta cifra representa un incremento significativo en comparación con los tres casos registrados en la región en 2016, marcando una tendencia al alza en las medidas disciplinarias dentro del sistema educativo.

Aumento histórico de medidas disciplinarias en la región

El estudio detalla una escalada en estas medidas a lo largo de los años. En 2019, la región del Biobío contabilizó 35 expulsiones o cancelaciones de matrícula. Posteriormente, hubo un descenso notorio en 2020 con cero casos y un solo episodio en 2021, períodos que coincidieron con las restricciones de la pandemia. Sin embargo, las cifras experimentaron un repunte drástico en los años siguientes, con 82 casos en 2022 y 126 en 2023, culminando con los 158 casos reportados para 2024.

Aplicación de la Ley Aula Segura y sus efectos

La implementación de la Ley Aula Segura, que entró en vigor en 2019, ha mostrado una intensificación en su aplicación, especialmente después del periodo de pandemia. Este marco normativo ha influido en el incremento general de las medidas disciplinarias en el ámbito nacional, observándose variaciones en su uso según el tipo de establecimiento, incluyendo instituciones públicas, subvencionadas y, más recientemente, también privadas.

Desafíos y advertencias de expertos

Frente a este panorama, expertos en educación han manifestado su preocupación. Advierten sobre el desafío que enfrenta el sistema educativo chileno para lograr un equilibrio entre la necesidad de frenar la violencia en las aulas y evitar que las medidas disciplinarias, como las expulsiones, empujen a los adolescentes a la deserción definitiva del sistema educativo. Este punto subraya la importancia de encontrar soluciones que promuevan la convivencia escolar sin marginar a los estudiantes.