Regional

El fondo de los fiordos pierde oxígeno desde 2016

Un sensor en la Boca del Guafo mide una caída sostenida del oxígeno en el fondo. La industria y la norma discuten cuánto tarda en recuperarse un fiordo.

Catalina Werner
Profesionales de la acuicultura y la investigación siguen una demostración en el laboratorio del Centro i~mar, en Puerto Montt

Hay un sensor fijo en la Boca del Guafo, en la Región de Los Lagos, que mide el fondo del mar desde 2016. Su serie de datos muestra algo que la industria acuícola de la zona va a tener que administrar: una pérdida sostenida de oxígeno disuelto en el fondo.

El dato lo presentó Iván Pérez-Santos, del Centro i~mar de la Universidad de Los Lagos, en un taller realizado el 11 y 12 de agosto en Puerto Montt que reunió a más de 20 empresas e instituciones de la acuicultura, la investigación y la gestión marina.

¿Por qué se está perdiendo el oxígeno?

Por dos vías que se suman. Una es el ingreso frecuente de Aguas Ecuatoriales Subsuperficiales, que son naturalmente pobres en oxígeno. La otra es el cambio climático, que en esta zona se expresa en inviernos más cálidos y salados y en olas de calor marinas que pueden quedar atrapadas dentro de un fiordo por más de 30 días.

«No hay que ponerse tristes ni negativos, hay que prepararse para esto y seguir estudiando; cada fiordo tiene su propia dinámica y requerirá su propio plan de manejo», planteó Pérez-Santos, que además pidió a la industria sumar profesionales capaces de interpretar el volumen de datos oceanográficos que hoy se genera.

¿Cuánto tarda un fondo en recuperarse?

Esa es la pregunta central del proyecto que dio origen al taller, financiado por ANID. Marcelo Gutiérrez, investigador del Centro COPAS Coastal de la Universidad de Concepción, expuso ensayos con inyección de aire y nanoburbujas de oxígeno: en un sistema experimental cerrado, estimaron entre 47 y 70 días para que indicadores como el consumo total de oxígeno y el potencial redox vuelvan a niveles de sitios no impactados.

La advertencia vino enseguida. «En una piscicultura se controla la temperatura, la oxigenación y se remueve la materia orgánica con facilidad, pero en un sistema abierto tenemos una serie de parámetros que no podemos controlar», explicó. En el fondo real de un fiordo, esos plazos dependen de la ventilación natural del lugar.

¿Qué dice la norma hoy?

Susana Giglio, de Subpesca, expuso el marco vigente: para mantener operativo un centro de cultivo, la normativa fija un límite de aceptabilidad de 2,5 mg/L de oxígeno a un metro del fondo. En el último consolidado ambiental (2023-2024), el 83% de los informes evaluados presentó condición aeróbica y un 16,6% resultó anaeróbica, con el 75% de esos casos concentrados en la Región de Aysén.

¿Y por qué importa dónde se toma la muestra?

Porque medir mal es casi lo mismo que no medir. Patricio Díaz, del Centro i~mar, mostró que las «capas finas» de fitoplancton —franjas de centímetros con densidades celulares altísimas— se escapan de los métodos tradicionales. En el fiordo Puyuhuapi, una diferencia de apenas 25 a 50 centímetros en la profundidad de muestreo separó un registro de 200 células por litro de otro de más de un millón de Dinophysis acuta, un dinoflagelado tóxico.

A eso se suma la ubicación de las boyas oceanográficas: por razones logísticas o de concesión, muchas quedaron cerca de la costa y no donde la física del fiordo refleja mejor la condición real del agua.

Es la misma discusión que apareció en el taller regional sobre floraciones algales nocivas, y el mismo centro que hace pocos días propuso estudiar el mar de Puerto Montt para capturar carbono.

Fuente: Universidad de Concepción