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Comer frente a la TV: ¿por qué se ingiere más y peor?

Comer frente a la televisión: un hábito que podría llevar a consumir más alimentos y de menor calidad, según estudios entre 2010 y 2019.

SJ
11 de enero de 2026
Comer frente a la TV: ¿por qué se ingiere más y peor?

La costumbre de comer o cenar frente al televisor se ha relacionado con un incremento en la ingesta de alimentos y la elección de opciones menos saludables. Diversos estudios y reportajes periodísticos, publicados entre 2010 y 2019, sugieren que la distracción que produce la pantalla disminuye la atención sobre la cantidad y calidad de lo que se consume, lo que puede resultar en un mayor aporte calórico y decisiones alimentarias menos adecuadas.

Impacto de la Distracción en el Consumo

Un estudio de la Universidad de Illinois ha indicado que las distracciones durante las comidas facilitan una mayor ingesta y una peor calidad de los alimentos. El mismo estudio sugiere que practicar una alimentación consciente o "mindful eating" puede contribuir a reducir la ingesta en la comida siguiente. Este comportamiento, donde la televisión actúa como un factor de distracción, influye en la percepción de los sabores y en la cantidad de comida ingerida, lo que puede derivar en hábitos alimentarios poco saludables tanto en niños como en adultos.

Consenso sobre el Hábito Alimentario

Existe un consenso generalizado en la literatura disponible en internet respecto a que comer frente a una pantalla tiende a incrementar el consumo calórico y a deteriorar la calidad de las elecciones alimentarias. Aunque no se identifica un único mecanismo o un umbral calórico adicional específico de forma uniforme, la correlación entre la distracción visual y un consumo menos consciente es un punto recurrente en las investigaciones.