Casanova llama a equilibrio en debate salmonero del Lago Llanquihue
Consejero Casanova aboga por prudencia y moderación en el debate sobre la salmonicultura en el Lago Llanquihue, destacando su rol económico y avances ambientales.
El presidente de la Comisión de Medio Ambiente del Consejo Regional de Los Lagos, consejero regional Alexis Casanova, ha instado a la prudencia y moderación en el debate sobre la operación de centros salmoneros en el Lago Llanquihue. Sus declaraciones surgen en el contexto del debate generado por el alcalde de Frutillar, Javier Arismendi, en relación con un posible retiro de estas empresas de la cuenca. Casanova enfatizó el rol de la industria salmonera como un pilar fundamental para el desarrollo productivo y la economía de la región de Los Lagos.
Salmonicultura: Motor Económico Regional
El consejero Casanova recordó que Chile se posiciona como el segundo mayor exportador de salmón a nivel mundial, lo que sitúa a la salmonicultura como la segunda industria más relevante del país, superada únicamente por la minería. En este sentido, advirtió que cualquier decisión que implicara la salida inmediata de los centros de producción podría generar repercusiones directas en el empleo y la actividad económica de la macrozona sur.
Asimismo, Casanova destacó los avances en sostenibilidad observados en el Lago Llanquihue, señalando una reducción significativa en el número de jaulas en operación. De una veintena de instalaciones previas, actualmente se mantendrían solo cuatro o cinco en funcionamiento, lo que, a su juicio, evidencia un progreso en la adecuación ambiental del sector. Reconoció la existencia de efectos ambientales, pero subrayó la necesidad de que estos sean estudiados por expertos y especialistas, evitando posturas apresuradas.
Planificación y Marco Normativo
En su intervención, el consejero Alexis Casanova manifestó su respaldo al Plan Salmón 2050, una iniciativa impulsada desde Puerto Montt que busca armonizar la producción, la sustentabilidad y el cuidado del medio ambiente. Este plan pretende articular la colaboración entre el sector público, el privado, la academia y los trabajadores de la industria.
Casanova recalcó la importancia de que el crecimiento acuícola vaya acompañado de una planificación territorial apropiada, permitiendo la compatibilidad de los focos productivos con otras actividades. Propuso la utilización de espacios terrestres para ciertas etapas del proceso productivo, avanzando luego hacia ecosistemas acuáticos con mayores estándares de control. Adicionalmente, planteó la urgencia de revisar el marco normativo actual, mencionando específicamente la Ley SBAP (Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas) y la Ley Lafkenche. Argumentó que la aplicación de estas regulaciones ha contribuido a la incertidumbre y a la paralización de proyectos, afectando la competitividad del país en comparación con naciones como Noruega. Hizo un llamado a evitar el "exceso de permisología" y a construir un equilibrio con responsabilidad y gradualidad en los cambios.
El consejero concluyó señalando que el desafío es lograr la compatibilidad entre la protección ambiental, la generación de empleo y el crecimiento económico, especialmente en un escenario de desaceleración y ante el déficit fiscal que, según indicó, enfrentará el país en los próximos años.