Opinión

El futuro de Chile no puede esperar: una mirada desde la educación regional

Jennifer Masotti, directora regional de Enseña Chile, advierte que las brechas educativas y territoriales exigen involucramiento urgente de las comunidades en Los Lagos.

SJ

La discusión por el bienestar infantil y el futuro educativo de Chile vuelve a instalar una pregunta urgente en regiones como Los Lagos: cómo asegurar que niños, niñas y jóvenes crezcan con oportunidades reales, pese a las distancias, el aislamiento y las brechas de acceso.

Una urgencia que se siente en los territorios

En una columna enviada a FrutillarHoy, Jennifer Masotti, directora regional de Enseña Chile, plantea que los recientes datos sobre bienestar infantil y las dificultades que enfrentan las comunidades escolares muestran una realidad que no puede seguir postergándose.

Según la profesional, en zonas apartadas la escuela cumple un rol que va más allá del aprendizaje formal. También opera como espacio de encuentro, contención y construcción de comunidad, especialmente donde las familias enfrentan mayores barreras para acceder a redes y servicios.

Comunidades que deciden involucrarse

Masotti sostiene que las transformaciones más profundas ocurren cuando las personas deciden involucrarse y asumir un compromiso activo con su entorno. Desde esa mirada, la educación no puede depender solo de políticas centrales, sino también de liderazgos locales capaces de mirar las necesidades concretas del territorio.

La directora regional de Enseña Chile enfatiza que el desafío requiere sumar a docentes, familias, organizaciones, instituciones públicas, empresas y ciudadanos. El objetivo, señala, es avanzar hacia comunidades educativas que acompañen mejor a los estudiantes y les permitan proyectar su futuro con esperanza.

El rol de Los Lagos en el debate educativo

La columna pone el acento en la realidad regional: comunas dispersas, establecimientos con alta carga social y comunidades que muchas veces deben resolver problemas estructurales con recursos limitados. En ese escenario, la educación aparece como una tarea de largo plazo, pero también como una responsabilidad inmediata.

“El futuro de Chile no puede esperar”, resume el texto, llamando a mirar la educación desde los territorios y a actuar antes de que las brechas actuales se transformen en oportunidades perdidas para toda una generación.

Fuente: Enseña Chile