Frutillar

La profesora de Frutillar que se viralizó cantando a Violeta

Ana Quintul, 35 años y profesora de liceo, grabó «La jardinera» frente al lago Llanquihue y el volcán Osorno. El video supera las 100 mil reproducciones.

Sebastián Jara
Ana Quintul con su guitarra frente al lago Llanquihue y el volcán Osorno

Se grabó a la orilla del lago Llanquihue, con el volcán Osorno nevado a su espalda, y cantó «La jardinera». Trece días después, el video de Ana Quintul lleva más de 13 mil me gusta y supera las 100 mil reproducciones.

Tiene 35 años, es profesora en un liceo de Frutillar y es cantora. Esa mezcla es la que explica lo que pasó: una tonada que Violeta Parra grabó en 1954 volvió a circular en 2026 por el mismo lugar donde circula todo lo demás, el teléfono.

¿Quién es Ana Quintul?

Vive en Frutillar y hace clases en la comuna. Aprendió a tocar guitarra en el colegio, cerca de segundo básico, en una casa donde el folclor sonaba siempre. «Mis papás siempre escucharon folclor en la casa. Me compraron una guitarra», contó a La Cuarta, el medio que la entrevistó esta semana.

Después vinieron las agrupaciones folclóricas y la cueca, donde se especializó: musicaliza campeonatos del baile nacional. Y en el liceo hace con sus estudiantes lo mismo que aprendió de chica. «Si el tiempo me lo permite, hago música y folclor con mis estudiantes. Me gusta verlos cantar o tocar algún instrumento», dijo.

El detalle que ella misma menciona: una bisabuela suya era cantora de las trillas a yegua suelta y un abuelo tocaba acordeón.

¿Por qué se viralizó justo «La jardinera»?

Su respuesta apunta a la memoria más que al algoritmo. «Es parte de la memoria musical colectiva de nuestro país. Siento que al cantarla nos traslada a nuestras infancias, cuando, deshojando una flor de manzanillón, decíamos: me quiere, mucho, poquito, nada», explicó.

Antes de ese video solo subía historias cantando tonadas, cuecas y boleros. El primer reel lo postergó porque le daba vergüenza la exposición.

¿Y el paisaje?

No es casual. «Tengo el privilegio de vivir en Frutillar y es hermoso. Tengo el volcán y el lago Llanquihue a pasos de mi casa, no podía dejar de mostrar esos hermosos paisajes», señaló.

Ahí hay algo que a la comuna le conviene mirar. Frutillar es Ciudad Creativa de la Música de la Unesco, y esta vez la vitrina no la abrió un festival ni una temporada de conciertos: la abrió una profesora con una guitarra y un teléfono. Ella misma etiqueta sus videos con el hashtag de la ciudad creativa.

¿Qué viene ahora?

Quiere grabar. Partiendo, dice, por «Corazón de escarcha», un vals que relata una historia de amor en el sur austral y que fue el primer tema que subió a sus redes. Y seguir con las «tonadas del recuerdo», que es como llama a las canciones que quiere rescatar.

Sobre las redes y el folclor tiene una idea clara y una advertencia: son un puente hacia los jóvenes «cuando se usan de manera correcta», pero «como país todavía nos queda harto trabajo por hacer para cuidar nuestro folclor y cultura».

Fuente: entrevista de La Cuarta y cuenta de Instagram de Ana Quintul.