La investigación por el naufragio del catamarán Koñimo I entró en una etapa clave: este miércoles comenzaron las labores de reflote de la embarcación hundida en el sector de Ralún, en el Estuario de Reloncaví.
La operación es supervisada por la Fiscalía Local de Osorno, la PDI y la Armada, con apoyo técnico de la empresa encargada de las maniobras. El objetivo no es solo recuperar la nave, sino también resguardar evidencia para establecer cómo ocurrió el hundimiento y si existen eventuales responsabilidades penales.
Pericias a 40 metros de profundidad
Según informó Diario de Puerto Montt, la primera fase considera inspecciones al casco y al perímetro de la embarcación mediante vehículos submarinos operados remotamente y buzos comerciales. La nave se encontraría a unos 40 metros de profundidad.
La revisión permitirá actualizar el diagnóstico estructural antes del izamiento final, una etapa sensible por las condiciones ambientales del sector y por la necesidad de evitar pérdida de evidencia.
Una tragedia que sigue bajo investigación
El Koñimo I naufragó la madrugada del 27 de enero de 2026 mientras permanecía anclado en Ralún. La emergencia dejó seis trabajadores fallecidos y dos sobrevivientes, quienes lograron llegar a la orilla para alertar lo ocurrido.
La fiscal jefe de Osorno, María Angélica De Miguel, recalcó que las pericias son necesarias para la investigación y que se realizarán con participación de la Policía de Investigaciones y la colaboración permanente de la Armada.
Plazo estimado de la operación
El cronograma inicial contempla varios días de trabajo técnico antes del izamiento de la nave y su traslado a la plataforma Yagana, donde continuarían las diligencias periciales ordenadas por el Ministerio Público.
Para las familias de las víctimas y para la zona ligada a la actividad marítima y acuícola, el reflote representa un paso concreto hacia el esclarecimiento de una tragedia que marcó al Estuario de Reloncaví.
Fuente: Diario de Puerto Montt