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Un gruñido delató al pato que solo vive en Chiloé

Por Catalina Werner • 16 de septiembre de 2026

En los canales protegidos de Chiloé vive un pato que no vuela, que se defiende a picotazos y que hasta hace poco todos daban por conocido. No lo era. Desde este año tiene nombre propio: Tachyeres ketru, y no existe en ningún otro lugar del planeta.

Lo que lo separó del resto no fue el plumaje ni el tamaño, que son casi idénticos a los de su pariente del sur. Fue un sonido: un gruñido áspero que estas aves usan para mantenerse en contacto entre ellas.

¿Qué es un pato vapor?

En la zona se les dice quetru o quetro. Pertenecen a un género que solo vive en Sudamérica y que tiene una particularidad llamativa: la mayoría de sus especies no puede volar. Se desplazan golpeando el agua con las alas, como si fueran remos, y esa forma de avanzar, parecida a las ruedas de los antiguos barcos a vapor, es la que les dio el nombre.

También son notoriamente territoriales: defienden su espacio frente a otras aves con una agresividad que les ganó fama entre los observadores.

¿Cómo se descubre una especie escuchándola?

Clasificar a los quetrus siempre fue un problema. Dentro de una misma población puede haber ejemplares que vuelan y otros que no, así que los rasgos físicos que se usaban para separarlos dejaron de servir.

Por eso los autores recurrieron a la bioacústica, la disciplina que estudia los sonidos de los seres vivos. Compararon grabaciones de campo, archivos de audio y espectrogramas de todas las especies conocidas del género.

El resultado fue que los sonidos rápidos de las exhibiciones territoriales se parecían demasiado entre especies. La diferencia apareció en otra señal, la llamada de contacto: ese gruñido áspero. En los machos de Chiloé el perfil de frecuencia tiene forma de cúpula, mientras que en el pato vapor magallánico dibuja un triángulo escaleno. Ahí estaba la firma que los distinguía.

¿Hasta dónde llega su territorio?

La especie es endémica de las zonas de Chiloé y Aysén. Su distribución arranca cerca de los 40 grados de latitud sur, entre Valdivia y el extremo norte de Chiloé, y baja hasta la península de Taitao.

Prefiere bahías y canales interiores resguardados, ricos en macroalgas, a diferencia del magallánico, que ocupa costas más expuestas y golpeadas por el oleaje, más al sur.

Su despensa son los bosques sumergidos de huiro (Macrocystis pyrifera). Bucea entre esas frondas, donde se refugian anfípodos, caracoles, gusanos marinos y peces juveniles.

¿Por qué recién se sabe?

La descripción la firmaron los ornitólogos argentinos Bernabé López-Lanús y Mariano Costa, y se publicó en la revista Audiornis (volumen 5, páginas 2 a 65). El trabajo salió en marzo de 2026 y circuló sobre todo entre especialistas y observadores de aves.

Revisamos el estudio original y la cobertura científica, y hasta ahora ningún medio chileno la había recogido: la noticia llegó a la prensa en castellano recién en septiembre, y de la mano de un medio argentino.

Hay un detalle que muestra lo reciente del cambio. La fotografía que abre esta nota fue tomada en Rocas Basálticas, en la Isla Grande de Chiloé, en octubre de 2025, y está catalogada con el nombre antiguo. Según la descripción publicada este año, los quetrus de esa zona corresponden a la especie nueva. Los catálogos todavía no se ponen al día.

Foto: Charles J. Sharp / Sharp Photography, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons.

Fuente: López-Lanús, B. y Costa, M. (2026). Audiornis 5: 2-65.

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