Un niño de cuatro años que está dentro de la red de protección tiene derecho a opinar sobre lo que se decide respecto de su propia vida. El problema práctico es cómo se logra eso: a esa edad no se hace con una entrevista ni con un formulario.
De eso se trató la jornada que se realizó el miércoles 20 de agosto en la Sala del Concejo Municipal de Puerto Varas, y que reunió por primera vez en la comuna a directores, profesionales y técnicos de programas residenciales y ambulatorios de la red de protección especializada de la zona.
¿De qué se trató la jornada?
La convocó el Servicio Nacional de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia, y su foco fue acotado: primera infancia, de 0 a 3 años, y segunda infancia, de 4 a 8. El objetivo era entregar herramientas prácticas y metodologías participativas y lúdicas para que esos niños puedan expresarse en los espacios donde se interviene con ellos.
«Este set de herramientas permite trabajar con la infancia vulnerada, enfatizando en la primera y segunda infancia. Y no solo es un instrumento para nosotros que trabajamos y nos especializamos directamente con la red de servicio, sino que para todos aquellos que trabajan en la protección especializada», señaló Javier Romero, director (s) del organismo.
Una parte del trabajo estuvo a cargo del equipo de Estudios Aplicados de la Escuela de Antropología de la Pontificia Universidad Católica, que aportó orientaciones cualitativas pensadas para los distintos contextos institucionales donde transcurre la vida de estos niños.
Y hubo un componente que no suele aparecer en una capacitación técnica: el colectivo «Nadando en Cuentos», dedicado a la narración oral escénica y la mediación lectora, presentó su propuesta «Juguemos en el bosque mientras el lobo sí está» para mostrar el juego como vía de reflexión y diálogo.
¿Por qué importa que participen?
Porque no es una preferencia metodológica sino una obligación. La Convención sobre los Derechos del Niño respalda la participación y la opinión de las infancias en las decisiones que afectan sus propias vidas, y de ahí se desprende que todos los programas de la red incorporen ese enfoque.
Puerto Varas ya venía trabajando en esta línea: en 2025 la comuna impulsó una campaña inédita contra la explotación sexual infantil. Y el contexto regional explica la urgencia: en agosto informamos que el 54% de los casos de explotación sexual de la región se concentra en la provincia de Llanquihue, dato que entregó el mismo servicio.
Fuente: Servicio Nacional de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia