- Evaluación arqueológica: arqueólogos bajarán al fondo del lago a tomar medidas, fotografías y muestras de madera para determinar su antigüedad exacta.
- Fondos patrimoniales: con ese informe técnico, el municipio postulará a fondos para financiar la investigación y la conservación de la canoa.
La canoa ancestral que apareció bajo el agua en Frutillar ya tiene imágenes y una historia. Es un wampo y está a 7 metros de profundidad en el lago Llanquihue, en el sector Los Bajos, hacia el norte. Lo encontraron buzos del centro Puerto Varas Diving el 7 de febrero y, según los especialistas, tendría más de 300 años.
El hallazgo se presentó a la comunidad el lunes 26 en la Biblioteca Pública de Frutillar, con profesionales del Consejo de Monumentos Nacionales (CMN). Este miércoles, la Municipalidad publicó un video con las primeras imágenes submarinas de la embarcación.
¿Cómo la encontraron?
Por casualidad, durante una clase. «Todo partió un día de buceo, como clase normal, y de la nada se hizo aparecer ahí el wampo», contó el buzo Leandro Tamayo, de Puerto Varas Diving. Como no supieron de inmediato qué era, explicó, optaron por «mantenerlo en secreto y tratar de buscar información». Por eso el hallazgo de febrero se conoció recién en octubre.
Según Tamayo, la canoa «tiene ya una gran cantidad de tiempo»: las costillas están «sumamente degradadas por la erosión misma del oleaje y el desgaste de la arena», igual que la proa. Comparándola con el wampo de Río Bueno, dijo, «denota que tiene bastante más antigüedad».
¿Qué es un wampo?
La antropóloga Artemiza del Mar Jara lo describió como una canoa indígena monóxila, hecha de un solo tronco ahuecado: «mono, de uno; xila, de árbol». «Es una canoa alargada (…) que trasladaba personas, alimentos y también animales. Era un modo de comunicación entre un lugar y otro», explicó. Según dijo, se construía hace más de 300 años y la usaban los pueblos originarios que vivían en torno a los lagos.
Las canoas de este tipo que llegan hasta hoy suelen haberse conservado justamente porque quedaron sumergidas, lejos del aire.
¿Qué viene ahora?
La administradora municipal, Paulina Hasbún, confirmó que la Municipalidad seguirá los pasos legales:
No se informaron plazos para ninguna de las dos etapas. En la presentación del lunes participaron profesionales del CMN, los concejales Luis Millaquén y Gustavo Paredes, vecinos y organizaciones sociales.
¿Se puede ir a verla?
No. Los restos arqueológicos, incluidos los que están bajo el agua, son monumentos nacionales por ley y no se pueden extraer, mover ni intervenir sin autorización del CMN. Por eso tampoco se informa la ubicación exacta: es la forma de protegerlos del saqueo.
Cuando la Municipalidad anunció la jornada informativa contamos lo que se sabía entonces. El 21 de octubre consultamos al CMN por la fecha del hallazgo, su evaluación y las medidas de protección; derivó la consulta a la Oficina de Información del Servicio Nacional del Patrimonio y aún no responde.
Fuente: Municipalidad de Frutillar; Consejo de Monumentos Nacionales.
Imagen: video de la Municipalidad de Frutillar.