El Gimnasio de Casma dejó de llover por dentro. Funcionarios del Departamento de Operaciones de la Municipalidad de Frutillar repararon el techo del recinto y sellaron las filtraciones de agua que venían complicando las actividades deportivas del sector.
¿Qué se hizo?
El trabajo consistió en la reparación de la cubierta y el sellado de los puntos por donde entraba el agua. Es una intervención chica en presupuesto, pero de las que se notan de inmediato: un gimnasio con goteras en pleno invierno es un gimnasio que no se puede usar bien, o que se usa con el piso mojado y el riesgo que eso implica.
¿De dónde salió el requerimiento?
De los propios usuarios. Según informó el municipio, los trabajos responden a lo planteado por la comunidad deportiva de Casma y sectores aledaños, que ocupa el recinto a diario. Es el mismo camino por el que se resolvieron otras demandas del sector rural: en julio, tras la petición de los vecinos, se hizo mantención en el Camino Antiguo de Frutillar.
Por qué importa en un sector rural
En localidades como Casma, el gimnasio no es solo una cancha: es el lugar donde se juega, donde se hacen las reuniones, las celebraciones y a veces los operativos. En julio, sin ir más lejos, ahí mismo se realizó una feria de salud que reunió 169 atenciones. Cuando ese techo falla, no se cae una actividad: se caen varias.
Casma queda a unos kilómetros del centro de Frutillar y concentra buena parte de la vida comunitaria del sector rural de la comuna, con su escuela, su cuerpo de bomberos y su oficina municipal.
Fuente: Municipalidad de Frutillar